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LA IMPORTANCIA DE LAS SOCIALES
Una ciencia puede ser “importante” para la vida del hombre en dos sentidos distintos: o por el tipo de conocimiento que lleva a cabo o por el tipo de objeto que toma en consideración. La primera puede ser llamada “importancia epistemológica” y la segunda puede ser denominada “importancia ontológica”. Mientras la primera está centrada en los “procesos mentales” que realiza el hombre con su inteligencia, la segunda está centrada en los “contenidos objetivos” que examina la mente del hombre con estas estructuras mentales.
1. La importancia epistemológica
La primera forma de importancia es compartida por todas las ciencias sin distinción alguna: la física, la química, la biología, la psicología, la sociología, la historia, la literatura, la filosofía, etc. Ésta consiste en ser una forma particular de considerar los objetos de la realidad por parte de la inteligencia que se denomina “científica”. A diferencia del conocimiento ingenuo y el conocimiento opinado de la mayoría de las personas, el conocimiento científico de algunos hombres es una consideración crítica, rigurosa y sistemática de los objetos del mundo, después de la aprehensión explícita y plena de éstos por parte de la mente.
Aunque el “conocimiento ingenuo” del hombre también aprehende los objetos del mundo de manera inmediata y viva, intuitiva y concreta como el conocimiento científico, no siempre consigue llegar a la evidencia plena de estos mismos objetos debido a su carácter ocasional y fortuito. Además, los intereses pragmáticos que con frecuencia mueven al hombre terminan por desvirtuar o reducir a nada esta aprehensión o velar la presencia originaria de los objetos ante la inteligencia.
Por su parte, el “conocimiento opinado” del hombre, si bien pretende formular enunciados acerca de los objetos de alcance universal y validez necesaria a partir de una serie indeterminada de observaciones y de inferencias -como hace el conocimiento científico- no siempre mantiene el contacto primero establecido con los objetos en la experiencia, pues la mayoría de las veces termina sustituyéndolo por ideas preconcebidas, creencias inveteradas, prejuicios arraigados, teorías asimiladas, interpretaciones aprendidas e incluso vivencias personales pasadas mal asimiladas que hay en el interior del hombre.
Que un hombre, entonces, pueda tener con su inteligencia la aprehensión de un objeto profunda y plena, decididamente frontal, “cara a cara” con éste (explícita tematicidad); que pueda dar cuenta con claridad de los distintos planos, niveles, dimensiones, aspectos o características particulares con los que este objeto se muestra a su inteligencia (discernimiento crítico); que pueda examinar dicho objeto puntual y exhaustivamente, explorando con precisión y orden mental su naturaleza constitutiva (procedimiento riguroso); y que pueda vertebrar todos estos conocimientos así adquiridos del objeto por su mente en una estructura sólida, consistente, de enunciados y proposiciones, donde determinadas aseveraciones acerca del objeto encuentran una correspondencia llena de sentido con otras previamente adquiridas (elaboración sistemática) es uno de los mayores logros que puede alcanzar en su vida. De esta manera, el hombre “supera” la imagen ordinaria que tiene de los objetos del mundo por otra imagen de mayor claridad, riqueza, profundidad y precisión.
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